
A 20 kilómetros de Palacio de Gobierno, se encuentra el penal de Barbadillo, una prisión cuyo devenir ha estado estrechamente ligado a los hechos políticos de Perú durante las últimas dos décadas. Creado en 2007 para albergar a un solo expresidente, el penal hoy acoge a Martín Vizcarra, Pedro Castillo, Ollanta Humala y Alejandro Toledo, todos exjefes de Estado condenados por delitos graves cometidos durante sus respectivos mandatos.
Inaugurado inicialmente como espacio temporal para Alberto Fujimori tras su extradición, ha sido adaptado con el paso del tiempo para albergar a otros exmandatarios. Hoy dispone de ambientes individuales de unos 15 metros cuadrados, equipados con cama, baño privado, mesa y una pequeña área adaptada como comedor o sala de visitas. La prisión cuenta con atención médica seis días por semana, personal de enfermería permanente y una ambulancia equipada, una medida excepcional por el perfil institucional y las necesidades sanitarias de los internos.
Uno de los elementos diferenciadores frente al resto de prisiones del país es su régimen de visitas y alimentación. Aunque la administración penitenciaria provee alimentos, los familiares pueden entregar comida preparada a los expresidentes, una práctica implementada desde la llegada de Fujimori. La supervisión es estricta tanto para la comunicación con abogados como para la correspondencia y el acceso telefónico. En 2013, tras la difusión en prensa de una entrevista radial ofrecida por el líder fujimorista desde el teléfono público del penal, las autoridades suspendieron el servicio.
La presencia sostenida de expresidentes en la prisión motivó adaptaciones logísticas constantes y la habilitación de espacios destinados a distintos internos en diferentes etapas. Las autoridades del INPE controlan la gestión de Barbadillo de manera autónoma respecto a la Diroes, limitando el contacto entre los internos y el entorno policial.

Las puertas de metal se aseguran a las 21:00. Durante el día, bajo un régimen de turnos, los internos tienen acceso a dos jardines interiores y a un pequeño biohuerto. Esta disposición favorece cierta interacción y movilidad en áreas comunes reguladas, conforme al régimen cerrado ordinario del INPE.
Desde 2018, Perú ha vivido siete presidencias en solo seis años, y diversos procesos judiciales han alcanzado a quienes ocuparon el cargo más alto. Barbadillo se transformó en un símbolo obligado para entender la caída de protagonistas políticos que, hasta hace poco, tomaban decisiones sobre la vida nacional desde la Casa de Pizarro, como se conoce al Palacio de Gobierno.
¿Por qué afrontan prisión en Barbadillo?
En solo una semana, Pedro Castillo y Martín Vizcarra aseguraron su permanencia en el interior del penal. Mientras Castillo fue condenado a 11 años de prisión, 5 meses y 15 días por el delito de conspiración de rebelión tras el fallido golpe de Estado de 2022, Vizcarra fue trasladado a Barbadillo para afrontar 14 años de prisión por corrupción.
Así, se sumaron al listado compuesto por Alejandro Toledo, quien permanece en reclusión tras haber sido sentenciado en 2024 a 20 años y seis meses por un caso relacionado con el esquema de corrupción de Odebrecht, y Ollanta Humala, quien también cumple prisión por procesos vinculados a dicho conglomerado, mientras su esposa Nadine Heredia, hallada culpable de los mismos hechos, se encuentra asilada en Brasil.



