
El nombre de Blue Jeans despierta entusiasmo, pero también una relación concreta con una generación que creció leyéndolo. En el Perú, esa conexión no se ha debilitado, y cada nueva publicación es un motivo para reencontrarse. Esta vez no fue la excepción. Con la presentación de su nueva novela, La última vez que pienso en ti en la Feria Internacional del Libro de Lima 2025, el autor volvió a experimentar una cercanía que, según él, supera cualquier explicación racional. “Desde la primera vez que vine, esto ha sido una locura siempre”, comentó durante una entrevista con Infobae Perú. El escritor español no solo se refirió al afecto que recibe, sino también al compromiso que siente por corresponder a ese afecto. “He tenido recibimientos en los aeropuertos, me han perseguido por centros comerciales... Tengo aquí a VIPS que vienen conmigo, que los conozco desde el año 2012”.
Esta visita a Lima coincidió con el lanzamiento de una obra que mezcla elementos ya conocidos por sus lectores —romance juvenil, voces íntimas, vínculos intensos— con una estructura de tensión que se apoya en el misterio, las desapariciones y el crimen. Todo esto ocurre en un contexto que no es ajeno a la cultura del libro: Barcelona durante los días previos a Sant Jordi. Ahí, Ángela Fletcher, una joven escritora debutante, desaparece de forma repentina, justo cuando su carrera comenzaba a tomar impulso. “Lo que prometía ser una gran fiesta literaria se ve empañada por la misteriosa desaparición de la joven escritora”, señala la sinopsis. Poco después, se encuentra el cuerpo sin vida de otra autora emergente.
Pero detrás del relato está también un autor que se observa en el espejo de sus personajes, y que no esconde las similitudes entre su trayectoria y los pasos vacilantes de la protagonista. “Yo creo que esas ganas, de ser escritor, esas ganas de ganarte la vida con los libros que escribes”, respondió cuando se le preguntó por la huella personal que dejó en Ángela.
La trama como reflejo del presente

El éxito de muchas autoras jóvenes que inician en plataformas como Wattpad y luego migran al papel no es un fenómeno ajeno a la industria actual. En la nueva novela, esas trayectorias aparecen como parte del escenario real en el que se mueve la historia. Las protagonistas no son únicamente personajes de ficción, sino representaciones de un cambio en el acceso a la escritura profesional. Influencers, editoras, autoras noveles: todas forman parte de un ecosistema donde la velocidad y la visibilidad redefinen el vínculo con la literatura.
Blue Jeans no esquiva esa tendencia. Al contrario, la reconoce y la integra. En su narrativa hay un espacio para las nuevas formas de publicar, pero también para las tensiones que aparecen en ese entorno. La novela no solo es un thriller juvenil; también es un mapa de relaciones humanas en el que las motivaciones editoriales, las expectativas del público y las decisiones personales de los personajes chocan entre sí.
“Intento que salga todo de manera natural”, explicó sobre el proceso creativo. Aunque la parte policial no ocupa un lugar central, se aseguró de trabajar con fuentes reales para que los procedimientos no fueran meramente decorativos. “Para eso hablé con un mosso d’esquadra amigo mío, que me estuvo contando cómo trabaja la policía de allí”. En un momento, incluso consultó con un lector barcelonés una pregunta poco común: “Oye, tú si tuvieras que esconder un cadáver, ¿dónde lo llevarías en Barcelona?”.
La ciudad como tensión narrativa: Barcelona, Sant Jordi y el silencio

Barcelona no es solo el telón de fondo, sino un elemento narrativo en sí mismo. Con sus calles, plazas y festividades literarias, se convierte en el escenario donde el entusiasmo colectivo se contrapone al desconcierto por una desaparición. Es en esa ciudad, en pleno clima de celebración por Sant Jordi, donde Ángela Fletcher pierde el contacto con el mundo.
El contraste es evidente: mientras la gente se prepara para uno de los días más importantes del calendario literario catalán, el silencio sobre el paradero de una joven escritora crece. Luego, el hallazgo de otro cuerpo cambia el tono del relato. “La gente en Barcelona se queda conmocionada y no da crédito a lo que está sucediendo”, se lee en el adelanto de la novela.
No obstante, Blue Jeans sostiene que no busca construir un policial puro. “No es una novela policial en sí”, insistió. Más que eso, la historia se apoya en los personajes y en la tensión que emerge de ellos. El crimen es solo una consecuencia. “Yo creo personajes y alrededor de esos personajes surge un misterio”.
Perú y Blue Jeans: un vínculo que no se interrumpe

La presencia del autor en la FIL Lima 2025 no responde solo a una estrategia editorial. Desde su primera visita en 2012, el vínculo con el público peruano ha sido constante y visible. “A veces digo que es como mi segundo hogar”, reconoció. No se trata únicamente de presentaciones y firmas de libros; en cada visita, hay reencuentros, anécdotas personales y amistades que han crecido con los años. “No sé exactamente qué es lo que le di a Perú o qué Perú me dio a mí para esta relación tan estrecha (...) Con alguno mantengo muy buena relación. Con Pedro Vázquez, por ejemplo, es un chico que trabaja además en una librería”.
La comida peruana, por su parte, no solo forma parte de sus recuerdos, sino también de sus libros. En sus novelas aparecen platos como el ceviche, el lomo saltado o la causa, y no es casual: forman parte de una experiencia directa que el autor ha incorporado a su narrativa con naturalidad. Incluso ha creado personajes que reflejan esa conexión, como Nicole, una joven peruana cuya madre tiene un restaurante en Valencia. A pesar de que hoy enfrenta restricciones alimenticias por un diagnóstico reciente de diabetes, la gastronomía peruana sigue presente en su memoria afectiva. “La comida peruana está riquísima”, señaló con familiaridad, recordando cómo en anteriores visitas sus lectores le regalaban botellas de Inca Kola o bandejas de dulces típicos.
Los lectores no solo lo siguen, también lo acompañan. Muchos cruzan ciudades para poder estar presentes. “Viene mucha gente de muchos sitios distintos del país, gente que hace ocho horas en coche, que coge un avión…”.
En cada anécdota, el autor se muestra consciente del alcance emocional de esa relación. “Camila mandó a su hermana ayer con una caja con diez libros y le estuve firmando los diez libros”, relató, al referirse a una lectora que no pudo estar presente físicamente.
El tiempo transcurrido desde sus primeras publicaciones ha permitido que los vínculos con sus lectores maduren. Hay quienes comenzaron a leerlo a los quince años y hoy asisten con sus hijos. Blue Jeans observa esa evolución con cierta distancia, pero también con gratitud. “No lo pienso todo el día, pero también soy consciente de lo que se ha conseguido en estos años”. No lo atribuye solo a su esfuerzo personal, sino a un trabajo en equipo: su esposa, su editorial, los libreros, los medios. “El producto Blue Jeans es un trabajo en equipo, no solo mío”.
El reconocimiento como ejemplo para nuevas generaciones no parece alterar su manera de relacionarse con el público. “Soy una persona muy normal, con gustos sencillos, muy tranquila”. Aun así, no ignora el valor simbólico que represento para muchos.
Planificación, intuición y corrección constante

El tránsito de sus primeras novelas al nuevo enfoque de thriller no fue sencillo. Según relató, cuando escribía los primeros libros de romance juvenil, no solía planificar el final. “No tenía ni idea hasta tres días antes cómo iba a acabar la novela”. Hoy, con los libros de misterio, la estructura requiere mayor precisión. “Tienes que crear pistas falsas, tienes que engañar al lector, tienes que esquematizarlo todo”.
Sin embargo, incluso con una estructura más cerrada, el autor se permite cambios sobre la marcha. “Una hora después, algo pasó en mi cabeza y dije: ‘Se me ocurrió otro final’”. Envió dos versiones del final a su editora y juntos eligieron la que sintieron más acertada. “Cambié todo. Reescribí todo en una hora y media”.
Esa capacidad de decisión rápida no excluye la presencia de una idea inicial. Algunas, incluso, lo acompañan desde hace años. “Sant Jordi es una idea que tengo de hace muchísimo tiempo… Hace ocho o diez años”. Aunque en su forma original la historia iba a llamarse El asesino de Sant Jordi, esa estructura mutó con el tiempo hasta convertirse en lo que es hoy.
Concluida la gira por Lima, Blue Jeans ya tiene en mente el próximo proyecto. “Me tengo que poner rápido porque me quedan pocos meses para entregar y no llevo ni una sola página”. Las ideas surgen en conversación con su esposa, mientras ven una serie, escuchan música o discuten temas cotidianos. “El campamento, por ejemplo, fue una idea de Esther, de mi mujer”.
Además del instinto y el trabajo editorial, escucha a sus lectores. Observa cómo reaccionan ante sus libros y deja que esas reacciones influyan en sus decisiones. “También vamos a ver qué es lo que piensa el lector… Y también me tengo que dejar llevar un poco por el instinto”.
Lo que está claro es que el autor no se detiene. Escribe, corrige, publica, regresa a ciudades como Lima, y sigue conectando con generaciones distintas. Mientras sus personajes viven desapariciones, dudas y secretos, él mantiene una relación constante con quienes lo leen. “No solamente he ayudado a gente, sino que me he ayudado a mí mismo”.