
La industria nacional pugna por productividad pero no es competitiva, y los motivos son varios, pero la carga impositiva es lo que más pesa, y desde hace muchos años. El costo de producir es muy alto, el 50% de lo que producimos va a manos del Estado. Entonces la pregunta es cómo hacemos para poder competir con otros países, y generar las divisas tan necesarias para poder crecer económicamente.
La posición de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (Cadieel) es alinearse a los conceptos que hacen potente y grande a una Nación, para eso se necesita desarrollar mercados internos y externos, sobre todo, para generar divisas de exportación, todos los países compiten por lo mismo, es la única fuente genuina de ingresos, el tan ansiado superávit comercial (vender más valor argentino que lo que compramos al mundo).
Concretamente éste es un sector muy dinámico que representa un eslabón fundamental de la matriz productiva de Argentina.
Por eso, la propuesta para salir del problema está plantada sobre dos ejes: simplificación y adecuación tributaria, más un esquema de políticas que igualen las condiciones productivas con los países que compiten con nuestra industria.
En este sentido, las naciones grandes y potentes son un ejemplo muy actual para poder salir del cuello de botella en Argentina, y es lo que sucede con el plan industrial “Green Deal” de la Unión Europea para impulsar tecnología limpia y la innovación hacia emisiones netas de cero CO2 para el 2050.
A la UE le preocupa que las empresas europeas pierdan mercado a manos de Estados Unidos, que tiene un esquema de 369 mil millones de dólares para subsidiar la producción verde. Por lo tanto, la UE también proporcionará dinero para su industria. “Para mantener el atractivo de la industria europea, es necesario ser competitivo con las ofertas e incentivos que están actualmente disponibles fuera de la UE”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen.
En éste caso estamos hablando de dos modelos diferentes para resolver un problema, y orientar un comportamiento de los empresarios. Estados Unidos opta por el incentivo, con aportes especiales y descuentos impositivos, a las empresas que realicen inversiones verdes. Mientras que, por otro lado, Europa optó por implementar sanciones a las compañías que no inviertan en ese sentido y las doto de regulaciones. Estados Unidos logró revertir su desventaja inicial porque el esquema de incentivos es el camino más eficiente para lograr encausar el estímulo productivo que necesita un país para crecer. Básicamente optaron por premios y no por castigos.
En la actualidad, China domina la fabricación y la inversión en tecnologías limpias. Establecida como una prioridad de su Plan Quinquenal, se invirtió aproximadamente un total de 260 mil millones de euros en la Industria Net Zero. La administración de Joe Biden, en respuesta estratégica a la inversión china, aprobó la Ley de Reducción de la Inflación, que prevé la inversión de 330 mil millones de euros en el sector para el 2032.
Estamos hablando de que Estados Unidos busca resolver sus problemas con incentivos para las industrias, ese es el camino que debemos tomar en Argentina si queremos que la economía tome un rumbo de crecimiento. La carga impositiva es una sanción con un alto impacto para la producción, pero principalmente para la competitividad de nuestro país. Hoy es prácticamente imposible salir a competir en el mundo y hacernos de las divisas que necesitamos para producir.
A partir de los indicadores macroeconómicos, Argentina ocupa el 10° lugar en términos de presión tributaria (recaudación/PBI) entre 30 países, pero lidera el ranking junto con Brasil cuando se observa la presión fiscal sobre el sector formal, según indica un informe de diciembre de 2021 del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA).
Asimismo, Argentina es el país con mayor carga en 3 de los 7 impuestos analizados para los 30 países (Ganancias Sociedades, Impuesto al Patrimonio, e Impuesto de Sellos). Además, se ubica entre los primeros 6 países de mayor carga en los otros 4 impuestos (IVA, Impuesto a los Débitos y Créditos, Ingresos Brutos y Tributos Municipales sobre el Ingreso).
Esto refleja que, como contrapartida del sobredimensionado gasto de nuestro país, empresas y consumidores que se desarrollan en la economía formal enfrentan una elevada presión tributaria. Esta elevada carga, tiende a la evasión fiscal, atentado contra la economía formal. La propuesta más viable a mi entender para que finalmente encontremos el camino del crecimiento, es el incentivo a las producciones industriales, ya que somos el sector que genera valor, con personas que generan valor, calificadas, y que objetivamente alivian el peso que soporta el Estado en salud, educación, vivienda, porque son trabajadores con empleos formales, que minimizan las ayudas públicas.
Por eso, como cada 2 años, y tras 4 años de virtualidad, estos sectores nos volvemos a encontrar en la exposición BIEL Light + Building Buenos Aires, para debatir las alternativas a ésta cuestión y demás temas importantes para la economía nacional.
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