La logística de acercar productores a mercados redefine el rendimiento agrícola en la región

Un informe del BID revela que la capacidad de conectar producción con centros de consumo explica gran parte de la productividad regional, con mejoras de hasta 30% cuando se optimizan los flujos logísticos

Guardar
En un contexto donde los
En un contexto donde los mercados son más competitivos y las cadenas agroalimentarias operan con márgenes estrechos, la logística se convierte en un multiplicador decisivo (Foto: Shutterstock)

La productividad agrícola en Latinoamérica enfrenta desafíos conocidos —clima, disponibilidad de tecnología, acceso al financiamiento—, pero el nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) incorpora un elemento que se vuelve determinante para entender el desempeño del sector: la accesibilidad a los mercados.

Según el estudio, las mejoras en conexión logística entre zonas productivas y centros de consumo pueden elevar la productividad entre un 20% y un 30%, superando incluso el impacto de algunas intervenciones tecnológicas.

El hallazgo desplaza el foco tradicional: ya no se trata solo de cuánto se produce o qué insumos se utilizan, sino de qué tan rápido, estable y eficientemente la producción llega a destino. En un contexto donde los mercados son más competitivos y las cadenas agroalimentarias operan con márgenes estrechos, la logística se convierte en un multiplicador decisivo.

El transporte como variable crítica en la cadena agroalimentaria

El informe muestra que una parte sustancial de las pérdidas, interrupciones y caídas de productividad está asociada a dificultades logísticas, desde la distribución de insumos hasta la salida de la cosecha. La falta de conectividad fluida genera retrasos, incrementa costos y altera calendarios comerciales, afectando directamente la competitividad de los productores.

Cuando la accesibilidad mejora —ya sea por mayor disponibilidad de transporte, reducción de tiempos de traslado o mejor articulación entre actores de la cadena—, los sistemas productivos no solo entregan más: entregan mejor, con mayor estabilidad y menor exposición a pérdidas.

Uno de los impactos más destacados del estudio es la disminución de pérdidas vinculadas a fallas en infraestructura y transporte. Con una cadena más integrada, los productores reducen riesgos, planifican con mayor precisión y acceden a mercados que antes eran inaccesibles por tiempos o costos.

De acuerdo con el informe,
De acuerdo con el informe, los programas que mejoran la entrega de insumos generan un círculo virtuoso que impulsa la productividad desde el inicio del ciclo agrícola (Foto: Shutterstock)

La logística de insumos: un eslabón determinante y poco visible

El documento también subraya el rol del transporte en la provisión de insumos, un aspecto muchas veces ausente en la discusión pública. Semillas, fertilizantes, maquinaria y servicios técnicos dependen de una red logística que debe llegar a zonas rurales con regularidad. Cuando ese flujo se interrumpe o se encarece, toda la estructura productiva queda condicionada.

En varios países de la región, el informe registra cómo los programas que mejoran la entrega de insumos —asociados a inversiones en servicios logísticos o en contratos públicos para provisión de maquinaria e infraestructura operativa— generan un círculo virtuoso que impulsa la productividad desde el inicio del ciclo agrícola.

La productividad, en estos casos, depende menos del volumen de insumos y más de la oportunidad en que se distribuyen, especialmente en sistemas donde la estacionalidad y el clima dejan ventanas operativas muy acotadas.

Infraestructura rural: relevante pero en segundo plano

Si bien el estudio también evalúa intervenciones sobre caminos rurales, su aporte aparece como parte de un ecosistema más amplio. La mejora de caminos, por ejemplo, reduce tiempos de traslado y facilita la llegada a mercados, pero no es el protagonista principal: lo decisivo es la capacidad del sistema para mover producción y conectar territorios productivos con nodos de consumo.

Los datos muestran que, incluso con inversiones moderadas, las mejoras logísticas generan impactos que superan ampliamente los resultados obtenidos solo por infraestructura física. La competitividad depende de cómo se integran los distintos eslabones, desde la cosecha hasta la entrega final.

Una agenda logística para la productividad agrícola regional

El informe plantea una conclusión clara: la próxima etapa de crecimiento agrícola en Latinoamérica no llegará únicamente por expansión de superficies o incorporación de tecnología, sino por la optimización del transporte, la distribución y la accesibilidad a los mercados.

Para la región, esto implica:

  • Fortalecer la logística de insumos.
  • Acortar distancias operativas entre productores y mercados.
  • Mejorar la continuidad del transporte en zonas rurales.
  • Coordinar servicios logísticos que aseguren entregas estables y oportunas.

En un escenario donde las cadenas de suministro son cada vez más exigentes y los consumidores demandan disponibilidad continua, la accesibilidad —y no solo la producción— es el componente que puede transformar la competitividad agrícola latinoamericana en la próxima década.