
El Papa León XIV encabezará una misa en honor a la Virgen de Guadalupe en la Basílica de San Pedro, marcando la primera vez que conduce esta celebración durante su pontificado.
La ceremonia está programada para el viernes 12 de diciembre a las 16:00, hora local de Roma, y se enmarca dentro de la conmemoración de una de las advocaciones marianas de mayor arraigo y devoción global.
De acuerdo con información de Aci Prensa, la memoria litúrgica de la Virgen de Guadalupe encuentra su origen en las apariciones reportadas en 1531, cuando la imagen mariana quedó impresa en el manto del indígena Juan Diego, cuyo testimonio es reconocido oficialmente por la Iglesia católica y cuyo lugar de resguardo, la Basílica de Guadalupe en Ciudad de México, acoge millones de peregrinos anualmente.
Una Nota Doctrinal reciente limita títulos tradicionales de la Virgen María
La misa se pocas semanas después de la publicación de una Nota Doctrinal por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, documento aprobado por el Papa León XIV, en el que se establece que el uso del título de “corredentora” para la Virgen María no es recomendable.
Según el texto, consultado por Infobae México, la cooperación de María en la obra de la salvación debe entenderse siempre en dependencia de la acción única y exclusiva de Jesucristo, quien es definido como único mediador y redentor.
El documento argumenta que emplear el término “corredentora” puede provocar interpretaciones equívocas, generar confusión doctrinal entre los fieles y erosionar la centralidad de Cristo.
La nota “prohíbe” identificar a María como fuente o dispensadora independiente de la gracia divina.
Entre los conceptos que se mantienen para referirse a la Virgen se recomienda priorizar aquellos ligados a su función maternal, como “Madre de los creyentes”.
El texto publicado por la iglesia de igual forma critíca la “instrumentalización política” de la virgen. Si bien, valora su papel en el plan de salvación de Jesús, asegura que ella por sí misma es intercesora, “la madre de los fieles” que ora por ellos, pero que no tiene autonomía por sí misma para salvarlos.
Tal documento fue preparado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y firmado por León XIV, según la BBC. Se publicó el pasado 5 de noviembre, desatando toda una serie de comentarios y posturas.
Reacciones en torno a la decisión doctrinal

La decisión de delimitar doctrinalmente títulos tradicionales como “corredentora” ha suscitado debates y diversidad de opiniones en distintos sectores eclesiales y comunidades de fieles devotos de la Virgen María.
El documento reconoce las profundas raíces de la devoción popular, pero expresa preocupación por distintas tendencias que promueven expresiones maximalistas sobre el papel de María en la redención, señalando que pueden inducir a errores teológicos. Razón por la que pueda resultar polémico.
En redes sociales muchos fieles han calificado el documento de la Iglesia como “nefasto” e incluso consideran que atenta contra las tradiciones de la fe. “Otro ataque del Vaticano contra la Santa Iglesia Católica”, escribió un internauta. Hay más críticas en plataformas como YouTube, de parte de creadores de contenido relacionados al tema religioso.
Sectores y movimientos marianos que, por años, han impulsado la elevación del título de “corredentora” a nivel dogmático, podrían observar esta la decisión de la Santa Sede como un rechazo explícito a sus aspiraciones.
Esta medida también impacta en la interpretación de fenómenos sobrenaturales y en la validez de algunas devociones populares. Para algunos estudiosos del tema religiosos, este documento pondría en entredicho los varios “milagros” que la Virgen María ha hecho a largo de la historia, en distintos lugares del mundo, así como sus apariciones, generalmente con fines de brindar información profética.
El Papa y el mensaje de inculturación guadalupano

En recientes declaraciones, el Papa León XIV reconoció el significado misionero y evangelizador del mensaje guadalupano, describiendo las apariciones en el Tepeyac como un ejemplo de inculturación providencial.
El pontífice también manifestó su deseo de visitar el santuario mexicano y de continuar alentando la labor pastoral y evangelizadora en América Latina, donde la Virgen de Guadalupe es considerada símbolo de unidad y protección para los pueblos.
La próxima misa en el Vaticano, en coincidencia con la memoria litúrgica de la Virgen de Guadalupe, ocurre en un contexto de revisión teológica sobre los títulos marianos, lo que refuerza el carácter doctrinal y pastoral de las acciones públicas del Papa y de las directrices formales de la Iglesia universal.


