
Un nuevo estudio publicado en la revista The BMJ alerta sobre los efectos negativos de consumir papas fritas de forma regular. La investigación, liderada por expertos de Salud Pública de Harvard, analizó los hábitos alimenticios y el estado de salud de más de 205.000 personas durante un periodo de 30 años. Los hallazgos resultan relevantes para quienes incluyen este alimento como parte frecuente de su dieta diaria.
El resultado principal mostró que las personas que comieron al menos tres porciones de papas fritas a la semana presentaron un riesgo un 20 por ciento mayor de desarrollar diabetes tipo 2 en comparación con quienes consumieron otros tipos de preparaciones de papa, como hervidas, al horno o en puré. En estos últimos, el riesgo de diabetes tipo 2 no experimentó cambios significativos.
El impacto de la forma de preparación en las papas: lo frito daña la salud
El ensayo subraya que la manera de cocinar las papas influye considerablemente en el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes tipo 2. Mientras las papas hervidas, horneadas o en puré no se asociaron con un aumento marcado del riesgo, las versiones fritas sí lo hicieron.

Los expertos consultados por Women’s Health explican que la fritura modifica los valores nutricionales de la papa, generando sustancias menos saludables y sumando grasas y calorías que favorecen el aumento de peso, un reconocido factor de riesgo para la diabetes de tipo 2.
De acuerdo con la dietista Jessica Cording, el gran sabor de las papas fritas hace fácil consumir cantidades excesivas muy rápido. Esto, junto a su valor calórico y la presencia de grasas trans o saturadas derivadas del proceso de fritura, contribuye a un contexto metabólico desfavorable.
El Dr. Christoph Buettner, jefe de la división de endocrinología de la Facultad de Medicina Robert Wood Johnson, apunta que rara vez las papas fritas se comen solas. Suelen acompañarse de otros productos altos en azúcares refinados y grasas, lo que agrava su impacto negativo. En contraste, aquellos que optan por papas preparadas de otra manera suelen integrar opciones más saludables en sus comidas.
Alternativas y beneficios de la papa en una dieta equilibrada
A pesar de los riesgos que implica la preparación frita, los expertos coinciden en que la papa es, por sí sola, un alimento rico en nutrientes. Contiene vitamina A, potasio y otros minerales esenciales para el funcionamiento del cuerpo. Para aprovechar esos beneficios, se recomienda consumir papas integradas en comidas equilibradas que aporten fibra, proteínas y grasas saludables.

El estudio también señaló que sustituir papas fritas por cereales integrales, como farro, pasta o pan integral, permite reducir el riesgo de diabetes tipo 2 hasta en un 19 por ciento. Incluso reemplazar papas en otras preparaciones por estos cereales mantuvo el riesgo más bajo.
La dietista Jessica Cording y el Dr. Buettner aconsejan disfrutar ocasionalmente de papas fritas, sin que se vuelvan una fuente habitual o un refrigerio frecuente. Recomiendan, principalmente, preferir preparaciones al horno, asadas o hervidas, y acompañarlas siempre de vegetales sin almidón y alguna proteína magra.
Papas al horno, asadas o hervidas: aliadas para tu salud
El principal mensaje de los especialistas es que no es necesario eliminar por completo las papas fritas de la alimentación, pero sí se debe limitar su consumo y priorizar otras formas de preparación.
El contexto de la dieta es determinante: consumir papas fritas de forma ocasional, dentro de una comida balanceada y nutritiva, representa un riesgo mucho menor que adoptarlas como base de la alimentación.

El estudio publicado en The BMJ subraya la importancia de los hábitos alimenticios a largo plazo y el valor de elegir alternativas saludables tanto para prevenir enfermedades crónicas como para mantener el placer de comer sin sacrificar la salud.