Gonzalo Bernardos habla sobre el consumo tras las vacaciones: “Esto de que hoy me merezco una alegría hay que pensárselo mucho… ha de ser una excepción y no la norma”

El economista advierte de que los hogares deben diferenciar entre lo esencial y lo prescindible, prever gastos imprevistos y evitar recurrir a créditos para financiar lujos como viajes o salidas frecuentes

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Los hogares españoles situaron en el primer trimestre su tasa de ahorro en el 4,8% de su renta disponible bruta, tasa 1,6 puntos inferior a la registrada en igual periodo de 2024, cuando se situó en el 6,4%, según ha informado este lunes el Instituto Nacional de Estadística (INE). (Fuente: europapress / ebs)

Con el final del verano y el regreso a la rutina, muchas familias españolas se enfrentan a un escenario económico complejo. A los gastos habituales de septiembre se suman otros imprevistos que ponen a prueba la estabilidad de los hogares. En este contexto, el economista Gonzalo Bernardos ofrece claves para gestionar el presupuesto con realismo y evitar tensiones financieras innecesarias.

Las familias españolas enfrentan cada año la vuelta al cole con preocupación por su impacto económico, según analiza el experto para la revista Lecturas. Más allá de los gastos previsibles en libros y material escolar, Bernardos subraya que existen costes inesperados que pueden afectar gravemente la estabilidad financiera de los hogares. El experto advierte sobre el riesgo que implica no estar preparados para estos gastos extraordinarios: “Llegar muy apretado a final de mes o no poder hacer frente a un gasto suplementario que puede significar la rotura de la lavadora o del frigorífico genera un estrés que sería muy deseable evitar”, asegura Bernardos.

Diferencias caprichos y necesidades

Frente a estos retos, el profesor de Economía de la Universidad de Barcelona recomienda medir cuidadosamente la capacidad de gasto familiar y emplear la lógica antes de dar rienda suelta a pequeños lujos. “Esto de que hoy me merezco una alegría hay que pensárselo mucho y muchas veces significar ir de restaurante o irse de fin de semana. Esto ha de ser una excepción y no la norma”, reflexiona Bernardos sobre la conveniencia de limitar las salidas y celebraciones durante periodos de ajuste económico.

Gonzalo Bernardos, economista y colaborador
Gonzalo Bernardos, economista y colaborador de programas de televisión. (Canal de YouTube de Monopoly Inmobiliario)

En cuanto a la gestión del presupuesto, Bernardos aconseja mantener una clara diferencia entre lo esencial y lo prescindible: “Distinguir los gastos absolutamente necesarios de los gastos suplementarios e intentar minimizar los segundos y, sobre todo, prever que las cuentas no me saldrán y que algún gasto no deseado aparecerá y para hacerles frente cómodamente tengo que tener dinero ahorrado”. A partir de la experiencia de años anteriores, Bernardos insiste en la importancia de prever y ahorrar, adaptando el consumo a la realidad económica de cada hogar y evitando gastos fuera de las posibilidades personales.

Los peligros de los créditos para vacaciones

El conocido economista ya se mostró en otra ocasión crítico con algunos hábitos de gasto de los españoles durante las vacaciones y la gestión de presupuestos para estas, esta vez señalando que endeudarse para costear un viaje no es una decisión financiera sensata. El crédito, subrayó, debe reservarse para cubrir necesidades esenciales y no para financiar lujos o deseos. En una entrevista en el programa Más vale tarde (laSexta), Bernardos fue contundente al respecto: “Yo les recomendaría que se quede sin vacaciones”.

Gonzalo Bernardos Domínguez ​ es un profesor de economía de la Universidad de Barcelona. En nuestra entrevista con él, hablamos del problema de la vivienda en España, de los sueldos y las pensiones.

Según explicó, un préstamo solo tiene sentido cuando responde a un gasto urgente e inaplazable, como sustituir un electrodoméstico básico. Bernardos alertó además sobre el riesgo de convertir en “imprescindibles” hábitos de consumo que no lo son: viajar al extranjero cada semestre, acudir a restaurantes caros o mantener un nivel de vida elevado sin capacidad real de ahorro. En su opinión, estas prácticas generan una presión económica que, incluso con buenos ingresos, puede llevar a la insostenibilidad financiera.