Un hombre de 52 años confiesa un particular gusto culinario tras ser ingresado grave con larvas en el cerebro: lo comía “ligeramente hecho”

Hay productos que permiten distintas formas de cocinado, pero otros no. Cuando se trata de salud, es mejor no innovar

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Un paciente en un hospital
Un paciente en un hospital y una larva de Taenia solium . (Europa Press)

Sobre gustos no hay nada escrito, pero sobre infecciones hay bastante. Lo que relata el portal Unilad es un buen ejemplo de que en ocasiones las preferencias gastronómicas, si bien satisfactorias para el paladar, no lo son para la salud. Por ello, conviene seguir las recomendaciones de cocinado de cada producto, porque en ocasiones no son caprichosas sino que responden a motivos vitales, en su sentido literal.

Un melón divertido en la cuestión del comer es el punto de las cosas, comúnmente con la carne de ternera. De aquellos que la prefieren poco hecha a los que la quieren muy hecha, una amplia escala de grises, o rojos. Con el pescado, el sushi es otra dimensión, pero no una barra libre, ya que hasta las más excelentes piezas debieran exigir de un congelado previo para ofrecer todas las garantías, o bien su preceptivo wasabi, con propiedades antibacterianas y antisépticas.

Poco frecuente en países desarrollados

El hombre que aquí ocupa fue algo más innovador, y seguramente en ningún restaurante se le hubiera permitido lo que definitivamente solo podía hacer en su casa. Estadounidense, fue ingresado en el hospital a sus 52 años tras experimentar durante varias semanas episodios de dolor de cabeza intenso y migrañas severas localizadas en la parte posterior del cráneo. Los médicos le practicaron pruebas que revelaron la presencia de múltiples lesiones quísticas en el cerebro.

Muchas veces al cocinar la carne pierde jugos y textura. Un experto ofrece un consejo esencial para mejorar su preparación (Podcast generado con IA)

Análisis adicionales han confirmado tenia, que estos quistes estaban llenos de larvas de Taenia solium, el llamado ‘gusano del cerdo’. A raíz de este hallazgo, el paciente permaneció largas semanas en cuidados intensivos, ya que los parásitos habían penetrado en su tejido cerebral y habían originado un cuadro conocido como cisticercosis cerebral. Esta patología es poco frecuente en países desarrollados.

Se trataba del bacon

Comúnmente, la cisticercosis aparece cuando se consumen alimentos contaminados con huevos del mencionado parásito, la mayoría de las veces carne de cerdo insuficientemente cocinada. De modo que durante su estancia hospitalaria, se le administró un tratamiento compuesto por fármacos antiparasitarios y antiinflamatorios destinados a combatir las larvas y reducir la inflamación provocada por la reacción inmunitaria.

Y el paciente confesó. Tras ser interrogado sobre su dieta y hábitos culinarios, mencionó a los médicos que desde siempre había preferido el bacon “ligeramente hecho”, casi crudo, ya que no toleraba el bacon crujiente. Los profesionales sanitarios consideraron esta costumbre como el desencadenante fundamental del cuadro clínico. No obstante, consideraron “históricamente muy inusual” hallar carne de cerdo infectada en Estados Unidos.

Tiras de bacon. (Europa Press)
Tiras de bacon. (Europa Press)

De cefalea al coma

Las larvas del Taenia solium pueden atravesar los tejidos humanos tras la ingestión de huevos del parásito presentes en alimentos contaminados. En el caso de este paciente, los síntomas predominantes fueron cefaleas y migrañas, aunque esta enfermedad puede causar también crisis epilépticas, déficits focales, alteraciones visuales, vértigos, dificultades del habla y, en casos graves, manifestaciones psiquiátricas o incluso coma.

Desde la perspectiva sanitaria, la cocción adecuada de los alimentos resulta fundamental. Las guías de salud indican que el bacon debe cocinarse al menos a 63 grados para reducir el peligro de enfermedades asociadas a bacterias o parásitos. A diferencia de piezas grandes de carne, medir la temperatura interna del bacon puede resultar complicado por el grosor y la textura, pero precisamente por esto, subrayan, cocinarlo de manera uniforme no debería resultar difícil.

Otro error que no se debe cometer, ni con el bacon ni con ninguna otra carne, es dejarla más de dos horas fuera del frigorífico, ya que las bacterias pueden proliferar.