Ni pilates ni caminar: este es el mejor deporte para las personas mayores de 65

Un aliado perfecto para quienes buscan mejorar su salud articular, fortalecer el cuerpo y mantener el bienestar físico y mental

Guardar
Gente mayor haciendo deporte. (VisualesIA)
Gente mayor haciendo deporte. (VisualesIA)

A partir de los 65 años, mantenerse activo sigue siendo una necesidad clave para la salud física y mental, pero el cuerpo comienza a demandar formas de ejercicio más respetuosas, eficientes y sostenibles. Cuando los entrenamientos intensos resultan agotadores o los horarios ya no permiten acudir con regularidad al gimnasio, hay una alternativa simple y altamente beneficiosa que puede transformar la rutina: el ciclismo suave.

Lejos de exigir velocidad o rendimiento, esta práctica se enfoca en la regularidad, la comodidad y el cuidado del cuerpo. Con ella, se renueva la energía, se alivia el dolor articular y se refuerza la confianza personal. Además, ayuda a mantener un peso saludable, mejora la postura corporal y favorece una respiración más amplia y eficiente. Todo ello, sin requerir movimientos bruscos ni esfuerzos intensos, lo que la hace especialmente indicada para personas mayores.

Este es el alimento que tienes que evitar para la longevidad

Un aliado para las articulaciones

Uno de los principales beneficios del ciclismo suave es su bajo impacto sobre las articulaciones. A diferencia de actividades como correr, que generan microtraumatismos en cada paso, el movimiento circular del pedaleo es fluido y continuo, lo que evita golpes bruscos en rodillas, caderas y tobillos. Esto convierte al ciclismo en una práctica ideal para personas con osteoartritis o rigidez articular, ya que permite ejercitarse respetando el rango natural de movimiento.

Además, esta actividad ayuda a fortalecer grupos musculares clave: cuádriceps, isquiotibiales, glúteos, la zona del core y los músculos paraespinales. Esta mejora muscular contribuye a estabilizar la pelvis, mantener una buena alineación de la espalda y sujetar mejor las articulaciones. Así, se reduce la tensión durante el ejercicio y se protege el cuerpo en su conjunto.

Lo importante no es la velocidad ni la distancia, sino la constancia. Pedalear a ritmo suave mejora la movilidad, refuerza la propiocepción (la percepción del cuerpo en el espacio) y da una sensación de seguridad que favorece el bienestar emocional. Como dicen quienes la practican: “avanzamos, respiramos, nos relajamos”.

Beneficios más allá del cuerpo

El ciclismo también tiene efectos positivos en el equilibrio y la coordinación, dos aspectos cruciales para prevenir caídas en la tercera edad. A medida que se practica con regularidad, se refuerza el control del core, se mejora la estabilidad y se incrementa la conciencia corporal. Todo ello aporta mayor seguridad al moverse y mayor independencia en las actividades diarias.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, no hay que subestimar los efectos sobre el estado de ánimo. Ya sea en una bicicleta estática dentro del gimnasio o pedaleando al aire libre, el ejercicio regular estructura los días, aporta motivación, mejora el sueño y reduce el estrés. El aire fresco, el paisaje y la sensación de avance renuevan el ánimo y fortalecen la moral.

Cómo practicarlo sin riesgos

Para disfrutar de todos estos beneficios, es esencial contar con un equipo bien ajustado. La altura correcta del sillín y del manillar puede marcar la diferencia para proteger la espalda y evitar tensiones. Un profesional puede ayudar a adaptar la posición de forma individual para evitar puntos de presión y mejorar la comodidad durante las salidas.

Se recomienda empezar con sesiones cortas y suaves, para luego aumentar progresivamente la duración. Una rutina sencilla y bien estructurada —con calentamiento, ritmo constante y enfriamiento— es clave para evitar molestias. Beber agua con frecuencia y anotar sensaciones tras cada salida ayuda a adaptar la intensidad sin excederse.

Practicar en grupo puede ser un aliciente extra. Compartir la experiencia con otras personas mayores proporciona apoyo mutuo, seguridad y motivación. Para quienes necesiten asistencia adicional, una bicicleta eléctrica ofrece un soporte ajustable que permite mantener el ritmo sin forzar el cuerpo.