La invasión de gatos salvajes en Fire Island pone en riesgo a una especie clave de aves

La desaparición de los zorros en esta área costera ha creado espacio para que los gatos ferales proliferen, amenazando la supervivencia de los pequeños piping plovers y generando un dilema ecológico de difícil solución

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La desaparición de predadores naturales
La desaparición de predadores naturales y la llegada de nuevas especies están alterando dramáticamente el delicado equilibrio ecológico de Fire Island (National Park Service)

En Nueva York, la única área silvestre federal del estado enfrenta una crisis ambiental silenciosa: la proliferación de gatos ferales en Fire Island tras la desaparición de los zorros rojos puso en riesgo la supervivencia del piping plover, un ave costera en peligro de extinción.

Según Smithsonian Magazine, la ausencia de depredadores naturales permitió que los gatos se multiplicaran, alterando el equilibrio de este ecosistema insular.

Fire Island: refugio natural y destino turístico

Fire Island se extiende paralela a la costa sur de Long Island con apenas 300 metros de ancho, conectada al continente mediante dos puentes. Esta franja sirve de barrera frente al mar, alberga playas vírgenes, dunas y un bosque poco común de acebos americanos. Miles de turistas visitan anualmente para disfrutar de sus paisajes y la cercanía a la ciudad de Nueva York.

Jordan Raphael, guardabosques y biólogo del National Park Service (NPS), subrayó: “Tenemos la única área silvestre federal designada en el estado de Nueva York. Contamos con hábitats únicos que se mantienen prístinos, y esta isla está tan cerca de Nueva York. Es realmente única en su tipo”, afirmó Raphael.

El piping plover: especie en riesgo

El piping plover (Charadrius melodus) enfrentó décadas de adversidad en Fire Island. Durante los 2010, el desarrollo turístico y una serie de tormentas redujeron su población a poco más de veinte parejas reproductoras. Sobrevivió a la devastadora supertormenta Sandy en 2012, pero la situación siguió precaria.

A escala global, la población del piping plover disminuyó un 50% en los últimos cincuenta años, quedando actualmente unos 8.400 individuos, según datos recogidos por Smithsonian Magazine.

Estas aves anidan directamente sobre la arena, lo que las hace sumamente vulnerables a depredadores terrestres y perturbaciones humanas.

El piping plover, pequeño y
El piping plover, pequeño y discreto, se ha convertido en símbolo de la fragilidad de los ecosistemas costeros frente a la presión de depredadores y humanos (Nature Conservancy of Canada/File Photo)

El retiro de los zorros rojos y el vacío en la cadena trófica

El equilibrio natural de Fire Island se alteró en 2015 cuando la población de zorros rojos, principales depredadores del piping plover, fue diezmada por sarna sarcóptica. Los zorros controlaban la población de estas aves al alimentarse de sus huevos y polluelos.

Jordan Raphael señaló: “No quiero decir que celebramos el declive de la población de zorros, pero vimos el beneficio para los piping plover”.

Sin embargo, la retirada de los zorros desató una serie de cambios imprevistos en la cadena alimentaria de la isla.

La abrupta caída de la
La abrupta caída de la población de zorros rojos, diezmados por una epidemia, dejó la isla vulnerable a nuevos invasores y roturas en la cadena trófica (EFE/Attila Kovacs/Archivo)

Gatos ferales: nuevos depredadores, nuevas amenazas

La ausencia de zorros permitió el avance de otros depredadores. Un equipo liderado por Christy Wails, de Virginia Tech, documentó cómo los gatos ferales ocuparon el vacío ecológico, agravando el riesgo para el piping plover. Wails explicó que los gatos llegaron a Fire Island de distintas formas: algunos cruzaron puentes desde Long Island, otros pudieron atravesar la bahía helada e incluso nadar.

Sin embargo, la causa más probable fue el abandono de gatos por parte de personas, que se establecieron en estado salvaje.

“La tasa de depredación de piping plover por parte de los gatos supera con creces la que sufrían durante la era de los zorros”, afirmó Wails.

Obstáculos al control de la población de gatos

El manejo de los gatos ferales en Fire Island enfrenta graves dificultades. Wails y su equipo encontraron gatos con la oreja cortada, señal de haber pasado por programas de captura, esterilización y retorno (TNR). Estos programas buscan limitar la reproducción felina, pero su eficacia resulta limitada en entornos abiertos.

Wails advirtió: “Existen abundantes pruebas de que las operaciones TNR no previenen que los gatos se desplacen, propaguen enfermedades o se sigan reproduciendo, ya que captar a todos los felinos y camadas es logísticamente y financieramente imposible”.

Además, la ley impide implementar TNR en áreas protegidas federales como Fire Island, complicando aún más la gestión. La investigadora concluyó que, en la práctica, la única solución viable es retirar los gatos de la isla para proteger a las especies nativas.

La aparición de gatos ferales
La aparición de gatos ferales como superdepredadores representa una amenaza inesperada, capaz de desestabilizar aún más la fauna nativa de Fire Island (EPA/MARC TIRL)

Respuesta del National Park Service

Ante esta situación, el National Park Service reforzó sus esfuerzos para mantener a los gatos ferales lejos de las zonas críticas de Fire Island y mejorar el hábitat para el piping plover. Las aves se benefician especialmente de las dunas abiertas y despejadas, que les brindan vistas claras para detectar depredadores y visitantes.

Smithsonian Magazine informó que, a pesar de su tamaño y camuflaje, la presencia de los piping plover resulta crucial para el equilibrio del ecosistema. Ecologistas y gestores coinciden en la necesidad de preservar esta especie y restaurar el equilibrio natural de la isla.

El piping plover como barómetro ambiental

La presencia del piping plover es clave para medir la salud de Fire Island. Michelle Stantial, ecóloga cuantitativa de Four Peaks Environmental Science, destacó en Smithsonian Magazine: “La presencia de estas aves indica la salud del ecosistema. Cuando estos espacios funcionan correctamente, eso beneficia también a los humanos”.

Conservar al piping plover y gestionar adecuadamente a los depredadores introducidos beneficia tanto a la biodiversidad local como a la protección de Fire Island como refugio natural para futuras generaciones.