
Fuentes locales indicaron que el número de personas afectadas por los secuestros recientes en el estado de Níger, en el oeste de Nigeria, podría superar el medio centenar, abarcando adultos y menores. Según consignó el diario ‘Daily Post’, los atacantes armados llevaron a cabo asaltos en varias aldeas, llegando a raptar no solo agricultores sino también niños, en un contexto en que la preocupación en la región aumenta debido al crecimiento de la violencia en las comunidades rurales y los centros educativos.
El medio Tribune Online detalló que la policía de Níger confirmó el secuestro de diez agricultores en Angwan-Kawo y Kuchipa, ambas localidades del área de Shiroro. El portavoz de la policía, Wasiu Abiodun, explicó a este portal que las fuerzas de seguridad pusieron en marcha una operación para tratar de liberar a los secuestrados. Las cifras reportadas por las autoridades a Tribune Online contrastan con lo señalado por otras fuentes, como ‘Daily Post’, que habló de más de 50 personas privadas de su libertad como consecuencia de los últimos ataques.
Según informó Tribune Online, los ataques perpetrados por hombres armados no identificados se han repetido de manera frecuente en las áreas rurales del estado de Níger, afectando directamente a la población de agricultores, un segmento especialmente vulnerable. El fenómeno, según recogió ‘Daily Post’, ocurre apenas días después de que más de 300 estudiantes y profesores fueran secuestrados durante un asalto a una escuela católica en Papiri, localidad ubicada también en Níger. Este incidente se suma a una serie de episodios similares en distintas regiones del país en las semanas recientes.
De acuerdo con lo publicado por ‘Daily Post’, estos raptos masivos han generado una amplia respuesta por parte del gobierno federal. El presidente de Nigeria, Bola Tinubu, declaró el estado de emergencia nacional para responder al aumento de los secuestros, anunciando medidas adicionales en materia de seguridad. Tinubu ordenó la incorporación de más efectivos en las Fuerzas Armadas, en un intento por reforzar la capacidad de reacción y prevención ante la ola de criminalidad que afecta, sobre todo, a los estados del oeste y noroeste nigeriano.
La situación de inseguridad, según consignan varios medios nigerianos, tiene antecedentes en el noreste del país, donde grupos como Boko Haram y su escisión, Estado Islámico en África Occidental (ISWA), han actuado con violencia durante años. Sin embargo, como reportó ‘Daily Post’, el fenómeno se ha extendido hacia otras zonas septentrionales, incluidas áreas tradicionalmente agrícolas y educativas, con consecuencias directas para la vida cotidiana de la población y para la economía local.
El crecimiento del número de bandas armadas y el aumento de los secuestros han encendido las alarmas entre los habitantes de comunidades rurales y dirigentes de distintos sectores. Medios como Tribune Online señalaron que el miedo al avance de las redes criminales se refleja en la reacción de los familiares de los secuestrados, quienes han exigido acciones más contundentes por parte de las autoridades locales y federales.
Además de las medidas de seguridad, el gobierno estableció que la presencia militar debe aumentar de forma proporcional en las regiones más vulnerables. Según afirmó Tribune Online, la movilización de tropas busca impedir nuevos ataques y restablecer la confianza de la población en las fuerzas del orden. Las organizaciones de la sociedad civil han reclamado la liberación inmediata de quienes permanecen cautivos y la creación de estrategias integrales para hacer frente al deterioro de la seguridad en el norte y centro-oeste de Nigeria.
En el contexto de los recientes secuestros, observadores y analistas locales han recordado los antecedentes de violencia en centros educativos que se han presentado en los últimos años. Según señalaron portavoces comunitarios a ‘Daily Post’, el secuestro masivo en la escuela de Papiri impactó en todo el país, revitalizando el debate sobre la seguridad escolar y el acceso de los niños a la educación en zonas de alto riesgo.
La respuesta oficial ha incluido también el llamado a la colaboración de la población local e instituciones religiosas para identificar a los responsables y prevenir nuevas incursiones armadas. Tribune Online remarcó las declaraciones de líderes locales sobre la necesidad de fortalecer la cooperación entre comunidades y fuerzas de seguridad, mientras la urgencia por rescatar a los cautivos persiste como una de las principales preocupaciones en el estado de Níger y en amplias zonas rurales de Nigeria.


