
La mención a las regiones ucranianas de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón como “territorios históricos del Estado ruso” refleja un enfoque que, según estimaciones publicadas por el Ministerio de Defensa británico, destaca una visión abiertamente imperialista en las directrices actuales del Kremlin. El comunicado británico alude a un decreto reciente firmado por el presidente Vladimir Putin, en el que se adoptó la ‘Estrategia de política nacional de Rusia en el periodo hasta 2036’, como fundamento para sostener que se intensifican los intentos rusos de imponer la lengua, la identidad y las costumbres rusas en áreas ucranianas bajo ocupación militar, además de Crimea. Según informó el Ministerio de Defensa del Reino Unido, este nuevo marco legal promueve la rusificación de los residentes y plantea como una de sus metas deslegitimar la cultura y la soberanía ucraniana, que Moscú intentó debilitar desde que sus tropas cruzaron la frontera en 2022 bajo orden de Putin.
De acuerdo con lo consignado por el Ministerio británico, las autoridades rusas han estructurado políticas dirigidas a extender el uso del idioma ruso y reforzar la cultura rusa en estos territorios. El texto difundido por la inteligencia militar británica a través de la red social X puntualiza que Rusia considera tanto regiones ocupadas como no ocupadas de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, junto con Crimea, como integrantes de la Federación Rusa, en abierta contradicción con compromisos previos de respetar la integridad de Ucrania tras la disolución de la Unión Soviética. Las fuentes británicas señalan que las disposiciones del decreto buscan desarraigar las tradiciones y la identidad locales, y que la referencia directa a las provincias como parte inseparable de Rusia intenta justificar una política prolongada de rusificación.
Según publicó el Ministerio de Defensa británico, estas iniciativas forman parte de una línea constante de acciones que incluyen medidas legislativas, reformas administrativas y cambios en el sistema educativo en los territorios ocupados. La estrategia oficial aprobada por Putin promueve el aprendizaje del ruso como lengua principal y prioriza las festividades y los símbolos nacionales rusos, relegando manifestaciones ucranianas tradicionales. Los analistas británicos sugieren que estos esfuerzos intentan consolidar el control político y social sobre las poblaciones locales, en línea con una doctrina que identifica a los habitantes de estas áreas como parte integral de la nación rusa.
Las comunicaciones emitidas por la inteligencia de Reino Unido identifican como uno de los principales objetivos de la política de Moscú el debilitamiento de la identidad ucraniana, lo que, según el comunicado, contribuye a legitimar la anexión de regiones frente a la comunidad internacional. Según detalló el Ministerio de Defensa del Reino Unido, la inclusión de estas áreas en el concepto de territorio ruso en los textos oficiales contradice la posición que Rusia manifestó tras 1991, cuando oficialmente reconoció la independencia de Ucrania. Tanto la definición de los territorios como “históricos” como la asociación de su población a una cultura rusa representan, en opinión de las autoridades británicas, una continuidad en la estrategia rusa de subyugación.
El comunicado británico difundido en X subraya que la campaña de rusificación emprendida en el este y sur de Ucrania se produce en el contexto de la ocupación militar iniciada en febrero de 2022. Según publicó el Ministerio de Defensa del Reino Unido, el despliegue de iniciativas vinculadas a la lengua y la cultura forma parte de una política a largo plazo que apunta a consolidar la presencia rusa y a eliminar progresivamente el peso de las instituciones y símbolos ucranianos. Estas acciones, sostienen los servicios de inteligencia, tienen una función tanto política como simbólica, en el marco de la disputa por el relato sobre la soberanía y la legitimidad estatal de Ucrania.
En los informes de inteligencia citados se incluye la apreciación de que el nuevo marco legal subraya la disposición de Moscú a persistir en la integración de los territorios ocupados, tanto en el plano normativo como en el cultural. Según detalló el Ministerio de Defensa británico, el decreto de Putin refuerza la narrativa estatal sobre la pertenencia histórica de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia, Jersón y Crimea a Rusia y refuerza la determinación de modificar estructuras legales, educativas y culturales en esas regiones. De acuerdo con el análisis oficial, Rusia busca así consolidar cambios irreversibles en la región y restringir la capacidad de Ucrania para mantener vínculos culturales y sociales con la población local.
Tal como consignó el Ministerio británico, estas políticas han generado preocupación entre autoridades internacionales y organizaciones dedicadas al monitoreo de derechos culturales. Según la evaluación británica, los mecanismos desplegados para aumentar el uso del idioma ruso y modificar las expresiones de identidad local incluyen tanto regulaciones coercitivas como programas de incentivo. De ese modo, sostiene el Ministerio de Defensa, Moscú intenta acelerar la integración de estas provincias ucranianas a su estructura estatal, al mismo tiempo que busca debilitar la narrativa identitaria previa.
La difusión de esta información por parte del Ministerio británico se produce en un contexto marcado por la persistencia del conflicto, donde el control sobre la memoria histórica y la identidad cultural aparece como elemento central en la confrontación entre Moscú y Kiev. Desde la perspectiva británica, la referencia a los territorios ocupados como componentes integrales de Rusia refuerza tanto la justificación interna de la operación militar como los argumentos empleados por las autoridades rusas frente a organismos internacionales.


